Religión
La religión está en el centro de muchos debates sociales: comparaciones entre religiones, discusiones sobre los beneficios o males que produce, debates filosóficos o políticos.
Para muchas personas, la religión no es más que un conjunto de rituales y creencias destinados a tranquilizar la conciencia y dar una sensación de paz. Otros son más serios y buscan un vínculo entre ellos y Dios. Consideran que la religión es el medio para alcanzar ese fin.
¿Y Jesús?
Jesucristo es único en este sentido. Se le llama Hijo de Dios, verdadero Dios y, al mismo tiempo, vino al mundo como verdadero hombre. Sin embargo, no fundó una religión. Su afirmación era, más bien, que él era el Mensajero del Padre, el mediador que había venido para permitir al ser humano acercarse a un Dios santo y todopoderoso (Juan 1:18). Reveló a Dios como “el Padre”: no solo suyo de una manera única, sino también de todos los que ponen su confianza en él. Reveló a Dios con una claridad nunca antes conocida: como el Dios del amor (Biblia, Injil, 1 Juan 4:8).
Jesucristo, hombre perfecto y sin pecado, vivió en la tierra en medio de los hombres. “Anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Biblia, Injil, Hechos 10:38). A la edad de 33 años, fue ejecutado por hombres malvados. Murió por nosotros, pecadores (Biblia, Injil, Romanos 5:8), pero Dios lo resucitó (Biblia, Injil, Hechos 13:30). Ahora está vivo, sentado a la derecha de Dios (Biblia, Injil, Marcos 16:19).
Un día volverá, y todos los que lo hayan aceptado como Señor y Salvador estarán con él para siempre. Reunirá a lo que llama su Iglesia, compuesta por todos aquellos por quienes se entregó como sacrificio y Salvador al morir en la cruz. La Biblia dice: “Y así estaremos con el Señor para siempre” (Biblia, Injil, 1 Tesalonicenses 4:17).
Más tarde vendrá el juicio que caerá sobre este mundo. Entonces aparecerá Jesús, no como líder de una religión, sino como “Señor de señores y Rey de reyes” (Biblia, Injil, Apocalipsis 17:14). Y todos se postrarán ante él cuando lo vean tal como es (Biblia, Injil, Filipenses 2:10).
Cristo no vino a fundar una religión, sino a reparar una relación rota. Vino a reconciliarnos con Dios para que pudiéramos tener una relación cercana y amorosa con nuestro Dios Creador, y conocerlo como nuestro amoroso Padre celestial.
Originalmente de The Good Seed Calendar – 5 de marzo de 2011
